martes, marzo 30


[...14]
Entonces, una enorme mano se posó de lleno sobre mi espalda. Me paralizó, pero continué con mi camino. Aquella palma abierta subió hasta transformarse en dos grandes manos que llegaron a tomarme por el cuello. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Continué sin inmutarme. Antes de llegar al umbral aquellas manos soltaron mi cuello; bajaron por mis hombros y solo una de ellas, me tomó por la cintura. Un nuevo escalofrío me invadió. Me sentía ajena a aquella situación. No, no era mi realidad. Tan solo cumplía el rol de una actriz en el momento de otro. –Quizás hoy me doy cuenta de que aquella si era mi realidad y no la mera representación de la de un tercero. Extrañada como estaba, decidí sólo seguir caminando y aceptarlo, así, como era, simplemente con una sonrisa.

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