Pienso y re-pienso todo miles de veces. Jamás actuo sin haberlo pensado al menos, no dos, sino tres veces antes; e incluso, en ocaciones, por seguir pensando ni siquiera actúo. -Quizás sea por eso que amo tanto esos dias en los que me propongo algo y a los 15 minutos lo consigo, porque simplemente me lanzo a hacer lo que quiero sin pensarlo.
A veces siento que necesitaría una buena docis de ego, al menos para nivelarme, pero luego me arrepiento. Me da pánico terminar como esa gente, egocéntrica, que va por la vida con tanta seguridad de ser el centro del universo y de que mundo está a sus pies. No, nunca terminaría asi.
Quizás debería pensar un poco menos y simplemente intentarlo, pero los contras me atemorizan demasiado, ese es el problema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario